sábado, noviembre 28, 2009

Crónica Valencia-Mallorca

Me voy a Mestalla a ver el partido. Como estoy harto de arruinarme comprando pipas en el estadio me he llevado una bolsa de a kilo que compré en el supermercado. Sé que hay ultras que repudian a los aficionados que comen pipas en Mestalla, pero a mí me la suda y además es la mejor forma de evitar comerme las uñas.
Comienza el partido, y mientras me entero de que han mandado a Miguel a fumar a la grada abro el paquete y comienzo a comer pipas. Quién sabe, tal vez jueguen de miedo y metan 5 goles y me eviten estos nervios que me hacen comer pipas. La primera parte es un tanto anodina, así que no paro. En el descanso las yemas de los dedos empiezan a estar descarnadas y la sal me está destrozando los labios, pero me da igual porque hay quien aplaude al Bequembauer de la Pobla Llarga.
Marcamos gol, pero no dejamos de sufrir... más pipas. Dos postes y más pipas... la lengua comienza a disolverse. Bruno hace el gilipollas y nos marcan de penalti. No lo soporto y sigo con mis pipas.
Tengo las yemas de los dedos en carne viva, la sal ha destrozado mi lengua y la boca se me ha convertido en pico. Justo cuando de comer tanta pipa me he convertido en un loro el partido se acaba y a todos los presentes se nos queda cara de gilipollas. En mi caso de loro gilipollas.
Lo que debió ser un 4-0 se quedó en un 1-1. Hay que joderse che...

1 comentarios:

Juan Al dijo...

¿Pero en el paquete de pipas estaban las fotos de los jugadores del Nàstic o las de los del Lleida?