
En Valenciastán todos los segundos domingos de mayo se celebra una tradición que sólo requiere una condición: devoción y amor por el Presidente de la Fundación.
Puntuales e impacientes, miles de accionistas acudieron el domingo a la plaza de la Afición para formar parte de esta tradición, acompañar al Presidente en su traslado hasta la Fundación, implorarle ayuda y ofrecerle todo su amor al gran salvador.
Este año, más que nunca, hubo mucha más tensión y el más del centenar de accionistas calvos, el grupo de personas que lleva a hombros al President, tuvo serias dificultades para impedir que Tachín cayera al suelo.
«Vixca Tachín, vixca, vixca. Eres el millor del mòn», gritaba fuera de sí un calvo a hombros de otro mientras pasaba por su lado el President.
«Yo te paso mi acción en cuanto llegue, no te preocupes que no se caerá». Así preparaban varios calvos el momento en el que una acción volaría por encima de miles de calvas para alcanzar a Tachín.
El final del trayecto fue uno de los más complicados porque el ímpetu de los calvos impedía girar a Tachín para que entrara de espaldas a la Fundación, tal y como manda la tradición. «El problema era que la gente no se movía y Tachín casi roza el suelo. Ha sido un momento de gran tensión, pero afortunadamente ha podido pasar sin problemas», dijo uno de los calvos.

1 comentarios:
Tachin no es calvo, calvo. No se yo si merece tanta devoción.
Publicar un comentario en la entrada